Si el río hablara… Teatro La Candelaria de Bogotá

 

(Video: Entrevista con el director  César Badillo y fragmentos de la obra)

DEDICATORIA

“A Santiago, el que , provoca retos y preguntas.
A García, el que pone a pensar e inventar para las necesidades .
A El Maestro, aquel que traza una ética con su hacer, más que con el hablar…”

 

TEXTO:

SI EL RÍO HABLARA…

 

 

A veces, la razón de nuestro dolor camina en nuestros sueños sin que oigamos sus pasos.

 

I ¿QUÉ ES ESTO AQUÍ?

Al ingreso del público a la sala, una mujer, Devota, se encuentra limpiando algunos objetos que están colgados en las paredes del teatro mientras menciona fechas, lugares y nombres de personas muertas durante la guerra colombiana en la década de 1990 al 2000.

Se siente gran calor y humedad. A poca distancia se escucha el murmullo de un río. El espacio es definido y el ambiente acuoso; esto se siente y se ve. Unas ramas rojas se mecen a lo lejos. Una pareja, Mujer y Poeta, están enredados en una de ellas; es de gran tamaño y tiene en sus ramos un cuaderno y una muñeca desbaratada. Avanzan lentamente. Llegan a una especie de galpón que tiene las paredes llenas con cientos de objetos. Cambio de luz. Mujer y Poeta parecen despertar o salir agitados de un lugar. Cae la muñeca. Están desorientados, miran a todos lados, se miran extrañados

MUJER: Tengo las manos frías.

POETA: Y yo mojadas, mire (Le sale agua).

MUJER: ¿Qué es esto?

POETA: ¿Qué es esto aquí?

MUJER: ¿Quién es usted? Yo iba a hacer algo.

POETA: (Su habla no es fluida) Corre el aire, corren las aves mientras todas las naves surcan el río…

MUJER: ¿Qué dice?
La otra mujer, Devota, entra con varios objetos que recogió del río. Mira a Poeta y a Mujer, les quita la rama y la cuelga del techo.

DEVOTA:  ¡Cómo llegaron de maltrechos! Pero, más vale llegar a tiempo que ser invitados. Ustedes llegaron caídos del cielo. Esa plaga que me tiene asolada…

MUJER: ¿Vamos a estar mucho tiempo acá?

DEVOTA: No se preocupen que en pocos días vienen y les ponen nombres, los escogen, les ponen santicos, flores, les rezan, les piden, pero eso sí, ustedes tienen que cumplir. Eso no es así no más.

POETA: En medio del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado. Yo iba a… no recuerdo.

DEVOTA: Con todo lo que tengo que hacer y esa plaga jodiendo ¡habrase visto!

MUJER: Extraño el olor de la leña, de la tierra, de mis maticas ¿Si huelen? A moho, eso es pura humedad.

DEVOTA: (Coge el manuscrito de Poeta y lee)
“Corre el aire, corren las aves mientras todas las naves surcan el río…” Mis entendederas no dan para esto.

Devota pone los papeles al lado de Poeta.

POETA: Mis manuscritos ¿Dónde estaban?

MUJER: (Mira en el cielo los gallinazos que revolotean) ¡Ah! Malditos pajarracos otra vez merodeando.

DEVOTA: (Lleva unos números y se los coloca
en la muñeca a Poeta y Mujer) Qué números tan bonitos: 748, 749. Favorézcanme esta vez con un chancecito.

Golpean a la puerta. Devota se asusta.

DEVOTA: ¿Quién es? ¿Si vieron? Ahí están otra vez.

Sale a mirar. Mujer se acerca a la muñeca y la observa.

MUJER:  Tan destartalada. Virgen santa, esta muñeca era la preferida de mi hija cuando estaba así de chiquita.

POETA:(Su habla continua sin fluidez) Un diablo se parece a otro. ¿Cómo lo sabe?

MUJER:  Estoy segura porque tiene los deditos quemados y su vestido de flores. La voy a dejar bien bonita.

Mujer toma la muñeca que está desarmada y trata de meter la pierna en su puesto. No puede.

POETA: ¿Le ayudo? (Toma la muñeca y empieza a armarla)

MUJER: A mi hija se la llevaron en un camión y el ejército no hizo nada.

POETA: ¿El ejército? (Pausa) Yo vendí de estos cachivaches en los pueblos.

MUJER: Qué tan bueno.

POETA: (Siente una fuerte picada en su
cabeza) ¡Ay! ¡Ay!

Una luz lo ilumina mientras recuerda.

Se proyecta un video hecho en rotoscopia donde se observa gente huyendo y se escuchan ladridos de perros.

Despierta del recuerdo.

POETA:  ¿Tengo sangre en la cabeza?

MUJER: ¿Sangre? No, no tiene nada.

POETA: ¿Qué me estaba diciendo?

MUJER: Que cuando les pregunté por mi hija me dijeron que no buscara problemas, que si quería regresar con la jeta llena de moscas.

POETA: ¿Moscas?

MUJER: Eso dijeron.

POETA: Esa muñeca es la responsable de mi
dolor de cabeza…

Devota tira la puerta y regresa.

MUJER: (Asustada) ¡Ay! divino rostro ¿Qué fue eso?

POETA: Nada, tranquila.

DEVOTA: Conmigo se equivocaron.

MUJER: Llegaron.

POETA: ¿Quiénes?

DEVOTA: ¿Qué tal estos?

MUJER: Una nunca sabe cuándo pueden  llegar.

POETA: Quédese quieta.

DEVOTA: No voy a dejar de hacer lo que hago.
(Observa a los recién llegados. Coge un abrigo de la pared) Y a ustedes los voy a dejar como si fueran para una fiesta.

Le pone un abrigo a Poeta.

DEVOTA: Usted si es muy desmirriado (Le arregla la camisa).

MUJER: A mi niña se la llevaron a un pueblo cerca de El Remanso.

DEVOTA: ¡Huy, que elegancia! (Le pone una flor a Mujer y sale).

POETA: ¿El Remanso o El Placer?

MUJER: Cerca de la vereda de El Placer ¿Conoce?

POETA: Ya le dije que vendí cachivaches por estos pueblos.

DEVOTA: Y a ustedes no los voy a dejar  botados.

MUJER: ¡Que tuste el mío! Eso es lo que tengo que hacer, entregarle su muñeca a mi hija. No me puedo quedar aquí (Se va a ir).

POETA: ¿Y quiénes se llevaron a su niña?
Mujer se devuelve, mira para todos lados y luego dice algo en secreto a Poeta. Se va a ir.

POETA:  Yo tengo que ir a escribir.

Se van por direcciones diferentes.

MUJER:  Espere, esos caminos están muy solos. Acompáñeme y le prometo que no le muestro la muñeca.

POETA:  Está bien. Vamos

Poeta y Mujer empiezan a caminar. Suena música.

II

PRIMERA CAMINATA

Giro de tiempo que se desarrolla con música y cambios en la iluminación. Caminan, luego corren. Llegan detrás de una montaña. Mujer empieza a cantar y se la escucha como si estuviera lejos.

MUJER:Mañanita, mañanita,

Que viene junto a la aurora

Con su brisa pura y fresca, Mañanita, mañanita,

Con su brisa pura y fresca.

(Detiene el canto. Le grita a una supuesta transeúnte) ¡Señora! Mi hija tiene 16 años, está terminando el bachillerato (A poeta) Nadie da razón de ella. (Poeta y Mujer se miran).

POETA:  Pétalos caídos se alzan de regreso a la rama. Observo: ¡Oh! Mariposas.

MUJER:  No entiendo qué es lo que me dice.

Continúan caminando, primero con movimientos en el mismo lugar y luego desplazándose. Simultáneamente Mujer continúa cantando.

MUJER:

Cuando yo tenía ganado

Cantaba la vaquería,

Y ahora que no lo tengo

Le canto a la vida mía.

(Detiene el canto) (A un supuesto transeúnte) ¡Señor! Mi hija tiene un vestido rojo de tiritas y una hebilla con pepitas brillantes en la cabeza.

Mañanita, mañanita…

POETA:  Aquí no se puede cantar.

MUJER:  A mí no me importa. Mi monita

podría escucharme.

Si mi amor no tiene cura

Yo sin remedio me muero.

Quisiera ser jardinera

Pa’ vivir en tu corazón.

POETA:
(La interrumpe gritándole) ¡Que no se puede! Créame.

MUJER:
Déjeme. Las dos la cantábamos.
(Continúa cantando muy suave, casi llorando).

Vivir de flor en flor

Como vive el chupaflor,

Mañanita, mañanita, mañanita.

(Lanza un grito ahogado y tira la muñeca al piso) Nada.

Nadie sabe nada.

POETA:  Oigo un canto en mi corazón, me pongo a llorar y me lleno de dolor.

Se oye el sonido del motor de un helicóptero. Mujer, aterrada, abraza la muñeca y se persigna. Poeta siente un intenso dolor de cabeza al tiempo que tiene un recuerdo: unas figuras de lobos que se proyectan en video en dos paredes lo señalan. El sonido del helicóptero continúa. El recuerdo desaparece. Poeta se protege.

POETA: Venga. Si quiere vivir para entregar esa muñeca no podemos ir por ese camino (Pausa). Vamos por allá.

MUJER: A mí me dijeron que la vieron allá, en El Remanso.

POETA: Ésta es zona roja. ¡Bala ventiada!

MUJER: ¿Y usted cómo sabe?

POETA: (Dudoso) Todo el mundo lo sabe.

MUJER: No me importa. Por el remanso la
vieron y allí voy a ir.

Mujer va a ir en esa dirección. Poeta la sujeta y la lleva a un lado para esconderse. El sonido del helicóptero va disminuyendo. Pausa.

MUJER: Sé que sumando pistas voy a llegar a donde está.

POETA: Acabo de llegar de un lugar en el fondo del lago: ésta es la expresión de un rostro ¿De quién?

MUJER: Otra vez con sus palabras raras. No
entiendo qué es lo que me dice.

A lo lejos se escucha, de forma intermitente por la acción del viento, música de carnaval. Aumenta el volumen. Un hombre entra con las ruinas de un diminuto pueblo fantasma saliendo de sus entrañas. Lo observan en silencio. La imagen se proyecta en dos paredes y muestra, en primeros planos, detalles de un pueblo en llamas. Poeta y Mujer lo observan pasar.

MUJER: Si ve que tan raro.

POETA: Es cerca, en La Hormiga o enMacayepo, o en Mampuján…

MUJER: No lo entiendo ¿Conoce o no conoce
por estos lados?

POETA: Estoy recordando que hice correrías en estos pueblos cuando vendía cachivaches.

MUJER: (Se persigna) Virgencita ¿Para
dónde cogería la gente?

El hombre del pueblo sale.

MUJER: ¿Viene o se queda?

POETA:   La alcanzo por los lados de la colina.

III

EL RÍO HABLA

Se escucha el fluir del río. Ramas rojas se mueven al fondo. Se observan, a los lados del escenario, unas figuras con ramas secas proyectadas en sombra china que comienzan a cantar una canción.

Es el río el que te habla, es el río el que te mira. Sus aguas escuchan dolores y lamentos, sus aguas escuchan dolores y lamentos. Mientras sus entrañas teñidas de sangre

se van convirtiendo, mientras sus entrañas teñidas de sangre se van convirtiendo.

La desgracia gritaba, el suplicio gritaba. La muerte llegaba, la tristeza llegaba.

Este río no soporta ya más penas, este río no soporta ya más penas.

El cansancio, el hastío, la fatiga llegó.

El cansancio, el hastío, la fatiga llegó.

IV

VIDA DE DEVOTA

Devota aparece con una rama roja en sus manos y se dirige a la pared.

DEVOTA:  ¿Ustedes por qué están muy calladas? ¿Porque no les recé la novena? (Se escucha el golpe de algo que cae, algo que tumban las

animas) (Cuelga la rama roja en la pared). No me vayan a asustar. Yo solo quería decirles que aquí venía Miguel. Tenía cara de ángel y así lo bauticé: Miguel Ángel. Uno dice las cosas y nadie le para bolas.

Se escucha música popular, alegre, que estará presente a lo largo de la escena. Poeta y Mujer se ubican en el mismo lugar de la primera escena. La miran.

DEVOTA:  (Dirige su habla hacia la puerta) Qué me importan sus habladurías. Que se jodan todos si no les gusta que yo viva mi vida libre. Envidia, envidia es lo que tienen. (Baila con Mujer) Mi vida no ha sido fácil. (Toma un objeto de la mesa, lo lleva a la pared y lo cuelga) En esta bandejita E r n e s t i n a P é r e z s e r v í a e l aguardiente cuando se reunía con esa gente. La última vez que la vieron fue el 14 de abril de 1992. ¡Ay Ernestina, mi amiga! (Se escucha música y ella baila mientras va a la mesa llena de objetos. Destapa una botella de licor y bebe. De repente corre hasta el otro extremo donde se encuentra la puerta y grita). ¡Qué tal! Me siguen mandando estas cosas. (Muestra un sufragio. En la puerta se escucha un golpe) Yo sé que están ahí, no les tengo miedo ¿Qué creen? ¿Qué no tengo quién me cuide? Yo tengo quién me defienda, majaderos. No voy a dejar lo que estoy haciendo sólo porque a ustedes no les gusta; con la muerte vivo y con ella me entiendo. Me tienen mamada. Ustedes no me asustan. Así que hagan lo que tengan que hacer. (Toma de nuevo un objeto, va a la pared y lo cuelga) Luis Mantilla durante 10 años llevó aquí su comida, hasta el día que tuvo que salir corriendo y dejarlo todo botado.

MUJER: ¡Como a mí! A mí también me

sacaron de mi tierra. Ni un pollito dejaron.

Devota entra en estado de trance. Toma unas ramas y las sacude frente a los objetos de la pared, luego toca una campana. Poeta y Mujer caminan hacia ella.

DEVOTA:  Ánimas benditas del purgatorio las necesito a todas aquí ya, necesito que me ayuden, que me protejan. (Poeta se hace detrás de Mujer) ¿Están todas?… (Poeta y Mujer se miran) No, porque si son solo dos, devuélvanse. Las quiero a todas (Mujer y Poeta regresan a su puesto). Yo sé que les he incumplido porque no les termino las novenas, porque no hago lo que les prometo, pero esta vez va a ser diferente. (Hace sonar la campana) Ayúdenme para que esos malparidos no me sigan jodiendo, miren que esto lo hago por ustedes. (Comienza a bailar y mientras lo hace señala un portarretrato. Menciona otro nombre y lo cuelga) Aquí tuvo su foto la familia Martínez. De los hermanos mayores, Pedro y Daniel, el uno cogió pal monte y el otro se torció con la plaga asquerosa. Un día se enfrentaron y hasta ahí llegó la

familia Martínez. Pobrecita Doña Eulalia.

POETA: Daniel Martínez?… ¿Eulalia?

MUJER:  ¿Los conoce?

DEVOTA: (Nuevamente en estado de trance)

¡Virgencita! Ayudad a los muertos y caídos en los campos de batalla, ayudad a los enterrados en los mares y los ríos, ayudad a quienes v i e r o n m o r i r a t a n t o s n o acordándose de su propia muerte. (Toma un objeto de la mesa, baila mientras grita) Sigan con sus chismorreos, metidos, lambones ¡Que vienen a decir! A mis hijos nada les ha faltado y a ninguno de ustedes le he pedido nada. Yo qué culpa. A los niños les gusta jugar y a la mamá le gusta culiar. (Toma otro objeto y lo cuelga) Teresa Cifuentes, la señalaron como colaboradora y le incendiaron su casa, dizque para hacer el saqueadero de carbón que es ahora. (Mira a Mujer y a Poeta) (Pausa) ¿Y a ustedes qué les paso? (Pausa)  Tranquilos que yo le voy a hacer a cada uno su propia historia. Yo me les voy a dedicar en cuerpo y alma, se los prometo.

Devota se dirige a ellos y bota licor en el piso.

POETA: No lo bote.

DEVOTA: Uno para usted, uno para usted y dos para mí porque tengo más trabajo. Ayúdenme con el chancecito. Les prometo que voy a dejar este hijueputa vicio del demonio que me está secando el coco, pero no hoy. Hoy nos vamos a hacer una fiesta, porque a ninguno lo voy a olvidar. Yo me encargo de eso. Venga Don Germán que a usted lo tengo abandonado.

MUJER: Yo no me puedo quedar aquí (Sale).
Devota lleva la mesa hacia la pared y se queda arreglando los objetos. Poeta con un pincel remojado en agua, empieza a escribir sobre el piso.

V

LAS PIEDRAS

Atrás aparece Mujer con algo entre sus enaguas. Viene con una cara que evidencia que está de muy mal ánimo.

De pronto, de sus enaguas, lanza unas piedras.

MUJER: ¿Y si nunca aparece? ¿Y si nunca aparece?

Poeta escucha algo pero sigue escribiendo. Mujer recoge las piedras y arrastra una pala.

POETA:  Estos caminos ya nadie los recorre, salvo el viento. Las colinas secas. Las nubes no traen agua sino fantasmas.

Se escucha una caída de piedras. Poeta lo percibe pero continúa escribiendo.

MUJER:  ¿Cómo llamar a esto vida si nunca aparece?

Poeta continúa escribiendo sobre una pared.

POETA:  Llamean las casas, se arrojan sobre las gentes y las destrozan. Se embelesan en la destrucción,

robustecen las haciendas con su crueldad. Sobre los pueblos de las montañas, los ángeles de la muerte voltean sus ropas de esmeralda y acero.

Mujer vuelve a lanzar las piedras al piso. Poeta se detiene molesto.

POETA:  ¿Qué pasa? (Pausa). ¿Dios mio, qué hago yo con esta mujer?

Poeta continúa escribiendo otra vez en el piso.

POETA:  Ruedan las heridas en el silencio de las aguas y el frío. Ruedan las torturas en el silencio de atroz oleaje.

MUJER:  (Le habla a la imagen de la Virgen) Virgencita ¿Por qué? Yo siempre he sido una buena cristiana.

Cambio de luz. Mujer entra en un sueño. Se enciende atrás un video de la muñeca con el cuerpo lleno de soldados, tanques y helicópteros. Poeta la escucha pero no entiende, continúa escribiendo.

MUJER: Mija, mire lo que le están haciendo a su muñeca. ¿Cómo que no me ve? Aquí estoy. (Canta) Mañanita, mañanita. ¿Se acuerda? Deme una señal, mija. Ahora huelo a lágrimas. Estoy estropeada pero no vencida. Desde que usted no está los perros no paran de ladrar y mantengo las manos frías, no logro calentarme. No me deje sola. No se vaya, no se vaya.

Despierta del sueño. Pausa.

POETA:  ¿Es un país esa luz que se apaga o una luciérnaga?. Taladra el pájaro carpintero el silencio de la madera.

Mujer le arroja violentamente las piedras a Poeta. Éste se enfurece y empieza a gritar.

POETA: ¡Respete! Póngase firme. ¡Silencio! Mujer tenía que ser para hacer tanto escándalo. ¡Obedezca o la mando al hueco! (Mujer intenta decir algo) ¡Silencio! Cállese la jeta, perra. Un, dos, tres.
MUJER:
(Lo mira aterrada. Lanza un grito
ahogado) ¡La mataron! Esos miserables la mataron (Le muestra la pala) Doña Otilia encontró a los suyos con esta palita y me la regaló.

POETA: ¿Otilia la de La Hormiga?

MUJER: (Lo mira extrañada) ¿La conoce? A
ella le aseguraron que a mi hija la mataron y la enterraron por la vereda El Placer.

Poeta recoge las piedras.

MUJER: No, déjelas ahí (Va a salir).
POETA: ¿El Remanso o El Placer?

MUJER: (Se detiene y lo mira) Por El Placer.
(Sale).

VI

LA ESCARBADA

Llegan a la Montaña de la Torre. Con una pala Mujer escarba la tierra en varios lugares. Poeta cae en estado de catatonía. Un audio se escucha. Unas sombras aparecen. Poeta, perturbado, coloca las piedras en su cabeza y escucha.

AUDIO DE POETA: El día del derrumbe, cuando el cordero abra el séptimo sello, usted se preguntará ¿Qué ocurre? El primer ángel tocará la trompeta y caerán granizo y fuego mezclados con sangre. El segundo ángel tocará la trompeta y una tercera parte del mar se convertirá en sangre. (Un General, con cara de lobo, pasa por el lado de Poeta) Si ha hecho el peso de una migaja de bien, lo verá. Si ha hecho el peso de una migaja de mal, también lo verá, pero será su desgracia.

Poeta da un grito y tira las piedras. La atmósfera cambia, vuelve a la realidad.

MUJER:

(Desde donde está escarbando) ¿Qué le pasa? ¿Me tiene que decir algo?
POETA:

(Su habla se vuelve espástica) Vámonos de aquí. La sangre, toda esta situación, me pone mal. No sé.

MUJER: Aquí no hay sangre, sólo tierra seca.

POETA: ¿No hay sangre?

MUJER: Venga y mire. A mí me sirve
encomendarme a un santico, no sé a usted.

Pausa. Se sigue escuchando el golpeteo de la pala contra la tierra. Poeta vuelve a caer en estado catatónico.

AUDIO DE POETA: Entonces el tercer ángel tocará la trompeta y del cielo caerá una estrella grande, ardiendo como una tea. Y la estrella tendrá por nombre: Amargura. Nunca encontrará paz. Y será lanzado al lago de fuego…

Se escucha el sonido de la escarbadura amplificado. Poeta despierta, vuelve a la realidad. Da otro grito. Pausa. Mujer espantada señala algo que acaba de encontrar.

MUJER:  ¡Venga, venga! ¡Mire lo que encontré!

Poeta va al lugar y observa en silencio. Ella se retira.

MUJER:  No es la ropa de mi niña, ella tenía un vestido rojo de tiritas. Hay que poner una señal, una cruz. (Pausa).

Poeta sale despavorido. Grita y tiembla de pies a cabeza.

POETA: ¡Me voy! (Se convulsiona, grita y habla espásticamente) ¡Quisiera convertir en palabras todo lo que veo pero no puedo!. Un revuelo de pichones escarlata gira alrededor de mi pensamiento.

MUJER:  (Le lanza la pala a los pies. Poeta reacciona y se calma) ¡Cállese! ¿Es que no le importa? Siempre escupe palabras que no entiendo. Sangre la que tengo yo en mi memoria. Y en la suya, ¿Qué es lo que tiene? Hay que avisar, poner una señal, una señal.

Música. Mujer empieza a recoger piedras y se dirige al lugar donde encontró las ropas. Aparece, con menuditos pasos, la Señora del rebozo.

MUJER: (Llamándola) ¡Señora, señora!

POETA: ¡Señora!

La Señora del rebozo se detiene.

MUJER:  En aquel lugar voy a dejar una señal para que… (La Señora del rebozo sigue su camino, como si ellos no existieran) Es el miedo, nadie habla, nadie ve… (Mujer coloca unas piedras donde escarbaba) Hay que poner una señal para que vengan.

POETA:  Vámonos, por este lado es más seguro.

MUJER:  (Se acerca furiosa a Poeta) ¿Por qué insiste en coger por otro camino? ¿Por qué insiste? ¿Quién es usted?

¿Qué es lo que esconde?

POETA: ¿Qué está insinuando? ¡Hable! ¿Qué? No quiero saber más de sus santicos, de su hija, ni de su muñequita de mierda Poeta golpea la muñeca y la tira al suelo. Mujer la recoge. Entra Hombre de sombrero. Los dos se alejan de él, temerosos. Pausa.

HOMBRE DE SOMBRERO: ¿Qué hacen por aquí?

MUJER: Buscando.

HOMBRE DE SOMBRERO: ¿Y qué buscan?

MUJER: A mi hija.

POETA: Una niña de 17 años.

MUJER: De 16 años.

POETA: Sí.16.

HOMBRE DE SOMBRERO: Asegúrese que esté metida con gente de bien.

MUJER:  Ella es… (Se persigna) Ella era una niña de su casa, no le hizo mal a nadie.

HOMBRE DE SOMBRERO: Por aquí no hemos visto gente extraviada.

(Pausa) (A Poeta) ¿Usted qué?

POETA:  ¿Yo qué de qué?

HOMBRE DE SOMBRERO: ¿Usted es de la familia?

POETA: Yo le ayudo a la señora.

HOMBRE DE SOMBRERO: ¿Escucharon los chillidos?

POETA: ¿Chillidos?

HOMBRE DE SOMBRERO: ¡Bueno! Bramidos.

POETA:               ¿Bramidos? No señor.

HOMBRE DE SOMBRERO: (Pausa) Ustedes se tienen que ir. (Pausa) (A Poeta) Su cara se me hace conocida.

MUJER: ¿De dónde? ¿De dónde?

POETA: Yo tengo una cara común y corriente

HOMBRE DE SOMBRERO: Caras vemos, corazones no sabemos.

Hombre de sombrero se difumina como si fuera una sombra. Sale. Poeta y Mujer se miran.

MUJER:  Caras vemos, corazones no sabemos. (Mira furiosa a Poeta) No se me acerque. (Mostrando la muñeca) Y no se le ocurra volver a tocarla. ¡Coja por otro lado! No se me acerque.

Se escucha a lo lejos el sonido de unas campanas. Poeta y Mujer salen.

VII

PROCESIÓN DE DEVOTA

En el galpón, hacia el fondo, van apareciendo muñecos de proporción humana en el espacio. Suena música.

Devota entra diciendo letanías.

DEVOTA: Cada uno, cada uno, cada uno en su lugar. Cada uno, cada cual, cada uno en su lugar.

Devota continúa con sus letanías y le responden Poeta, Mujer y un Campesino.

DEVOTA: Cada uno, cada uno, (Los otros repiten) cada uno en su lugar. (Los otros repiten) Cada uno, cada cual, (Los otros repiten) cada uno en su lugar. (Los otros repiten)

Los personajes hacen un camino de muñecos que simula una larga procesión. Comienzan a cantar.

Estimados señoritos, díganle a su padre amado que después del golpe dado ni Dios del cielo lo quita.

Coro:

Cada uno, cada cual, cada uno en su lugar.

Coro

Cada uno con lo suyo hace lo que le da la gana, de mi pecho hago una torre, de mi boca una campana.

Coro:

Cada uno, cada cual, cada uno en su lugar. Esta noche con la noche y mañana con el día.

Coro:

Cada uno, cada cual, cada uno en su lugar.

Cuando van llegando al escenario se escucha música carnavalesca. Se forma un gran baile con los muñecos. La procesión se despliega por todo el espacio. Gritos, risas. Mujer y Devota, cada una con un muñeco, bailan y dialogan.

MUJER: Ya no sé quién es él. Dizque poeta.Hasta en los sueños se me aparece.

DEVOTA: Usted por lo menos sueña. Yo en cambio me la paso aquí dele que dele todo el santo día, es que no paran de llegar.

MUJER: Pesadillas es lo que tengo. Eso de la sangre y las picadas en la cabeza… A la muñeca no la quiere, casi me la despedaza.

DEVOTA: ¡Qué pecado! ustedes aquí y por allá
¿cuántos los estarán buscando?

Todos cambian de muñeco. El Campesino y Mujer se quedan quietos frente a uno de ellos. Poeta y Devota bailan.

DEVOTA:
Hoy me persiguió todo el día un hombre. Ustedes saben que yo no le como a nada pero el miedo existe.

POETA: ¿Por qué estoy al lado de ella? Siempre termina metiéndose en mis s u e ñ o s y l l e n á n d o m e d e preocupaciones.

DEVOTA: Deje tanta pensadera y más bien cuídeme a mis chinitos que la cosa está bien maluca.

POETA: Ahora mis recuerdos llegan y llegan.
De nuevo todos cambian de muñeco.

El Campesino y Mujer quedan frente a otro y lo mueven esporádicamente.

DEVOTA: porque si me matan ellos son los que llevan del bulto.

POETA: ¿Por qué he terminado metido en su búsqueda?

DEVOTA: (Observando los objetos) Mentira,
mentira. A mí a ratos me dan ganas de mandar todo para la mierda ¿Nunca les ha pasado?

Mujer y Poeta se encuentran, se miran y van a otro lado para evitarse. Todos toman un muñeco y lo ubican en un lugar distinto. Devota y Mujer bailan. El Campesino y Poeta se quedan quietos frente a un muñeco.

DEVOTA: Hay épocas que esto es una romería. ¡Qué cosa tan verraca!

MUJER: Un día resultó gritándome y dizque mandándome al hueco. Vaya uno a saber a quién tiene al lado.

DEVOTA: Por eso es que a una le da miedo que los hijos se le vayan a torcer para algún lado.

MUJER: Qué cosa tan maluca desconfiar hasta de la misma sombra ¿¡No!?

DEVOTA: Pero toca, o si no se la lleva el putas;
es que esa plaga sí es muy torcida. Mire a lo que nos han llevado.

Poeta y Mujer se vuelven a encontrar, se observan y se separan. Descubren el número que les ha puesto Devota en la mano durante la primera escena y comienzan a mirar los números que tienen los muñecos en las manos.

POETA:  Siento la luz de la luna en mis manos mojadas.

DEVOTA: Los perros no ladraron hoy.

MUJER: Yo pensé que a mí no me iba a pasar.
Todos bailan en su sitio con los muñecos.

POETA: (A Devota) Entonces si esos recuerdos que se me vienen son invento ¿Qué me quieren decir?

DEVOTA: ¡Deje esa rumiadera tan hijueputa! Deme un número y no me joda más.

POETA: 33.

Todos comienzan a girar con los muñecos en sus puestos.

DEVOTA: ¿Y? ¿Sólo dos? Que números tan malos. (Pausa. Ríe.) ¡Ustedes son muy cabronas, no! Deme otros.

POETA:45.

MUJER: 45.

DEVOTA: ¡Deme otros! (Risas).

POETA: 68.

MUJER:  68.

Todos miran hacia el cielo. Se escucha el sonido de helicópteros acompañado de balaceras. Corren de un lado a otro. Los muñecos van siendo precipitados hacia el suelo. De repente, todo se detiene, silencio. El Campesino y Mujer colocan en hilera todos los muñecos en ambos extremos. Devota sale con un carro y empieza a recogerlos.

DEVOTA:  (hablándole a los muñecos) Raúl, usted tiene cara de Raúl. Margaritas, gladiolos, astromelias, claveles, clavellinas, crisantemos ¿Y usted pensó en su mamá en el último minuto? Hay que abrir la boca para que el alma se vaya ¡Hágame caso! Que yo sé porque se lo digo ¿Lo acompañó la luz de la luna?.

POETA:  Todos corrieron en la plaza, en el circo, en el atrio, en donde el sello de Dios hizo palidecer las ventanas. Carlos mató a Bernardo. Ernesto mató a Heriberto y Pedrito, hijos gemelos de Don Bautista.

Melquiades mató a Patrocinio, vecino de Jenny. Jenny mató a Ferney. Conejo mató a Jenny.

Vicente mató a Carlos. Isidro mató a Pompilio. Alicia mató a Conejo…

Devota sale con el carro cargado de muñecos.

VIII

LOS LOBOS INSTRUYEN PARA MATAR

POETA:  (Solo se escucha lo subrayado. Lo otro lo murmura y sólo se ve el movimiento de los labios). Se me aparecieron los recuerdos como cataratas. Cuando tenía 7 años.

Poeta continúa moviendo sus labios. Un video aparece. Imágenes en rotoscopia. Un niño las mira. Un grupo de encapuchados pasa. Sonido de agua.

POETA:  A mi padre, en la violencia pasada, los chulavitas le abrieron el baúl de su barriga con un cuchillo y lo botaron al río con mi hermano mayor. En el colegio yo era el niño aplicado que cada mes izaba

bandera. Día a día, con el cuaderno del prefecto de disciplina debajo del brazo apuntaba con esfero rojo a los que no llevaban la tarea y un día, me conectaron con los que defienden el orden, con los duros y con ellos me quedé…

Música. Poeta baila. De lugares distintos entran dos personas vestidas de forma elegante y con máscaras de lobo en sus caras. Son Lobo Mujer y Lobo General. Se desplazan con dificultad. Cada uno lleva un elemento ortopédico: muletas, bastón. Se suben a una tarima, miran al frente, sacan un pito, lo hacen sonar. Poeta se acerca a ellos e intenta subir a la tarima. Los Lobos se lo impiden.

POETA:  Ya he cumplido con los cuatro mandamientos. Elaboré una base de datos que contiene el nombre, la ubicación y la profesión de todas las personas que están contra nuestro proyecto.

Le entrega a los Lobos unos papeles que observan cuidadosamente.

LOBO MUJER: Muy buen trabajo ¡Muy bien!

Lobo Mujer, entusiasmada, celebra. Lobo General la calla.

LOBO GENERAL:  A éste póngalo de primero en la lista.

LOBO MUJER:  No, los doctores dijeron que a éste…

LOBO GENERAL: ¡Bueno! A los dos.

LOBO MUJER:  Y miren a ver qué hacen con… ¿Ya sabe ¡no!?

POETA:  Sí señora. Cumpliendo con el cuarto mandamiento se han realizado escarmientos colectivos  y contundentes.

LOBO MUJER:  Muy bien, muy bien.

Lobo Mujer de nuevo celebra entusiasmada y Lobo General la vuelve a callar.

LOBO GENERAL:  Obras así son de mayor impacto.

LOBO MUJER: ¿Qué tenemos aquí?

Lobo Mujer da la orden para que una máscara de lobo, a la que todos miran con admiración, baje del techo. Poeta intenta acercarse y tocarla pero los Lobos siempre se lo impiden.

LOBO MUJER: A lo que vinimos.

Poeta entrega un casete de video. Lobo Mujer lo recibe y se lo da a Lobo General. Aparece un video en rotoscopia sobre incursiones paramilitares en diversas regiones del país. Cuando el video termina, todos celebran y lanzan confetis.

LOBO MUJER: A los doctores les va a encantar.

Lobo General la calla y le hace una señal a Poeta para que se acerque.

LOBO GENERAL: El juicio de la historia reconocerá la bondad y grandeza de nuestra causa.

LOBO MUJER:  Nuestro patriótico sacrificio.

Ambos ponen sus manos sobre la cabeza de Poeta y  vierten agua sobre ella.

LOBO MUJER: Sentimos el corazón henchido de amor por tener un nuevo integrante en esta heroica hazaña.

Poeta intenta tocar la máscara nuevamente.

LOBO GENERAL:  Pero todavía falta camino por recorrer.

LOBO MUJER:       ¡Dios bendiga este glorioso país! (Da la orden para que la máscara suba).

LOBO GENERAL: ¡Dios bendiga este glorioso país!

TODOS:   ¡Dios bendiga este glorioso país!

Silencio solemne. Repentinamente suena música. Todos sacan pistolas de juguete que expulsan agua, comienzan a celebrar y a dispararse como si fueran niños. Van saliendo, cada cual por un camino distinto.

Poeta queda solo. Comienza a hablar espásticamente.

POETA:  No son vanos fantasmas los que ahora me atormentan, son terribles realidades. Los veo bien. Todos los crímenes cometidos, bajo todas las formas, acuden a acusarme gritando ¡Culpable, culpable! Me parece que los espíritus de quienes he asesinado me persiguen y taladran mi cabeza con la idea de su pronta venganza. (Canturrea) La lluvia cae, pero ¿A mí qué? Quizás me moje un tris, mañana tal vez el sol me podrá secar ¿Hay aquí algún asesino? No. Sí. Yo. Necesito encontrar a esa mujer. Esa mujer

que lleva una muñeca ¿No la han visto? ¿No la han visto? ¿No la han visto?

IX

ME LARGO

Poeta se ubica en el lugar de la primera escena. Devota habla hacia la puerta. Va al carro de muñecos, saca dos y los pone en las paredes. Sale corriendo, trae una flor, se la pone a un muñeco y vuelve a salir.

DEVOTA:  Con mis hijos no. ¡Desgraciados! Se salieron con la suya ¿Por qué con mis niños? (Pausa) Se metieron con lo más sagrado. A ellos no me los amenacen. Métanse conmigo, no sean miserables. (Pausa) Ahora tendré que enviarlos donde mi mamá pero allá las cosas están peor. (A las ánimas) Y ustedes no me ayudan (Al poeta)  Y usted con esa cara ¿Por qué no ayuda?  Voy a tener que dejarlas a todas. Mis hijos son mi vida. (Indicando los objetos y los muertos que tiene en el lugar.) Me largo de aquí. Lo primero es lo

primero, mis hijos. (Al poeta.) Ayúdeme por favor que usted puede. ¡No más! Lo siento mucho. Voy a mandar todo esto a la mierda ¡Chupe por metida!

Trae a Mujer sobre su espalda, luego se lleva a Poeta, también sobre su espalda. Todo va acompañado de música.

X

LA SUBASTA

Sobre una luz, Mujer comienza a hablar de un gran sueño suyo.

MUJER:  ¡Mija! Tengo las mismas manos, la misma cara, las piernas, todo el cuerpo es el mío pero ya no soy la misma. Desde ese día ya no soy la misma. Ya no es sólo mi hija, son muchas como ella, muchas como yo. Llegué a sentirme chiquita, chiquita como un punto. Ahora soy un árbol, fuerte, fuerte; un poco gastado y descuajado por dentro pero fuerte…

Cuando se meten con los hijos…Cuando se meten…

Música alegre. Aparecen dos figuras con máscaras de muñeca puestas y elegantemente vestidas. Bailan mientras tienen en sus manos objetos para la subasta. Mujer observa. Entra Subastador, también con máscara de muñeca, vestido muy elegante y hablando por micrófono. Mujer mira con extrañeza. Cada vez que Mujer habla, la música se detiene y se ilumina solamente ella.

SUBASTADOR: Todo el dinero recaudado por la puja de las piezas del día de hoy será destinado para la Fundación “Hagamos las paces. Lleva una pieza de otro cuerpo en tu corazón”. Ponemos a su disposición piezas que corresponden a cuerpos de toda condición, raza, edad y género. ¡Hagan sus ofertas señoras y señores! Aprovechen este baño de la historia y el arte de nuestro país.

MUJER:  ¿Qué es lo que están haciendo? Él dijo que escribía ¡Mija! Agárrese duro, no se suelte ¿A dónde la llevan?

La música se reanuda. Subastador da dos martillazos.

Dos exhibidores, también elegantes, pasan mostrando una cabeza humana y otros objetos artísticamente arreglados.

SUBASTADOR: Una cabeza. Fue ultimada con palos y piedras. Esta pieza la tengo en una salida de 4500 hectáreas de tierra. “La serpiente no se mata por la cola sino por la cabeza”, decían los antiguos. ¡4600! Sí ¿Allá? ¡4700! 5000 hectáreas de tierra y se cierra. ¡Los senos! Este par de senos minutos antes sirvieron para que un infante mamara y recibiera leche de la madre abnegada. Los tengo de salida en 4500 libras de pescado. ¿Allá? ¡4600!… ¡4700!… ¡4800! y se cierra.

Cambio de luz que focaliza a Mujer. Los otros personajes quedan en sombras. Esto se repite cada vez que ella habla.

MUJER:  ¿Sí huele? Sólo queda el olor a pólvora. Está en las semillas, en la tierra, en las raíces, por todo mi cuerpo. Usted dijo que vendía cachivaches.

Continúa la subasta. Una exhibidora muestra diversos objetos.

SUBASTADOR: ¡Ojos! A la propietaria de estos miembros se le sindica de ver más allá de lo permitido. Los tengo en una salida de 5700 palmas africanas. Observen como ha quedado registrado en su mirada el momento de horror que padeció minutos antes de morir. ¿5.800? ¿5900? y ¡6000! Se cierra. ¡La mano! Somos el único país del mundo en el que un presidente ha recibido una mano por correo, esto le da un valor agregado. Iniciamos con 8500 barriles de petróleo. Esta mano es el trofeo que atestigua la muerte del enemigo o amigo, según sea el caso. ¿9000? Busco 9500 barriles. Allá los tengo ¡10000! Vendida. ¡La pata de vaca! Bauhinia, forficata, pezuña de vaca. Precio de partida: 3000 cabezas de ganado.

¡3200! y cerramos.

La música se escucha suavemente. Luz sobre Mujer.

MUJER:  Yo pensé que hasta aquí no iban a llegar. El dolor y la ira ahogan mi corazón. Ya no tengo lágrimas ni rezos.

SUBASTADOR: ¡Antigua muñeca rayito de sol! La muñeca mona: 2600 dólares. Marca IRMA, ¿2700? ¿2800? El mecanismo de los ojos, funciona. ¿2900? ¿3.000? El pelo es original. Ropa original ¿3600?

Dos exhibidores, con máscaras de muñeca puestas, entran con la muñeca. La exhiben. Mujer intenta tomarla. El Subastador la toma y la deja en el espacio. Todos salen. Mujer despierta del sueño con un sonido, como sí volviese del más allá. Mira para todos lados.

Está sola.

MUJER:  (Al público) Cuando se meten con los hijos no se puede quedar una callada…Lo tuve a mi lado tanto tiempo y no me di cuenta. Él sabe qué paso.

XI

EL GENERAL

Devota trae cargado sobre sus espaldas a Poeta.

DEVOTA:  ¿A quién se le ocurre meterle piedras en el estómago a una persona? (Al Poeta) Gracias por ayudarme. Yo sé que usted lo hizo. Ya mis hijos están protegidos

¡Gracias! Yo sé que usted me los está cuidando… Hasta buena gente debió ser usted. Ya las cosas se resolvieron. Se que fueron ustedes los que me ayudaron y esto tendrá que parar algún día para poder estar con ellos.

Lobo General aparece de atrás, de un velo que está dispuesto al fondo. Una luz lo ilumina. Poeta está iluminado también. Sonido extraño: similar al que produce el balastro de una lámpara de neón o un motor.

Poeta toma agua. También se escuchan respiraciones.

POETA:  ¿Si escucha eso señor? (Pausa)

¿Qué es? (Pausa) ¿Es esa lámpara? (Pausa) ¿Es alguien cantando? (Pausa) ¿Quién se atreve a cantar aquí? (Pausa) ¡Silencio! (Pausa) Les vamos a encintar los estómagos (Pausa).

LOBO GENERAL: Pausa.
Que todo el mundo se acueste a las ocho de la noche. (Pausa) ¿Ya están listos los músicos?

POETA:  Esas lámparas sirven para mantener despiertas a las gallinas (Pausa).

LOBO GENERAL: Ya sabe, como cocinando tortugas (Pausa).

POETA: Cocinando tortugas. (Pausa) Ya todos tienen gasolina (Pausa).

LOBO GENERAL: El avión blanco y los camiones están listos. (Pausa) Que nadie juegue a la zarigüeya. (Pausa) Revisen bien (Pausa).

POETA: Ese ruido señor. (Pausa) No puedo
con ese sonido. (Pausa) ¿Doy la orden, señor? (Pausa).

LOBO GENERAL: Que comience la fiesta (Pausa).

POETA:   Esa lámpara, esa es. Sí…

Tira un vaso dentro del carro donde están los muñecos. Se encuentra con Mujer. Se dan un rodeo de miradas.

Luego hablan como sí lo hicieran consigo mismos.

MUJER: ¿Es uno de ellos? Esto no tiene perdón.

POETA: Mis palabras destilan sangre.

MUJER: Llegaron a la plaza.

POETA: No puedo recordarlo todo.

MUJER: La música fuerte, fuerte.

POETA: El río sabe de mis lágrimas.
Vuelven a darse otro rodeo de miradas.

MUJER: ¿Él venía en uno de esos camiones?

POETA: ¿No soy parte del Dios de ella?

MUJER: ¿Dónde la dejaron? ¿Qué hicieron con ella?

POETA: ¿Dios no perdona el mal?

MUJER:  Su cuerpo, por lo menos su cuerpo.

POETA: No hay nada que hacer.

Mujer lanza un grito. Música. Un hombre pasa enredado en una rama roja y cuando está a punto de desaparecer con ella, baja un telón con cuadrículas que configuran las tumbas. Aparece Devota, detrás del telón con cuadriculas, Poeta y Mujer están a la vista del público a un lado de sus tumbas, demarcadas por un luz. Devota continúa adornando las lápidas con flores, santos, vasos de agua y veladoras. Mujer y Poeta se ubican a lado y lado de las paredes, allí se encuentra la tumba de cada uno.

MUJER: Tengo las manos frías.

POETA: Y yo mojadas.

DEVOTA:  ¿Ya están amañaditos?

Favorézcanme con el chance: 748, 749. Voy a ponerlos bien bonitos porque es el primer lunes de mes.

MUJER: Huele a flores ¡Que tan raro!

DEVOTA:  Ustedes no están solos, ya los escogieron. Yo veré como van a ayudar.

Comienza a rezarle a los muertos.

POETA: Me taladra la cabeza. Parece que me dieron.

MUJER: Sí. Tiene sangre.

POETA: ¿Sangre?

MUJER: ¡Nunca me rendí, mija! Yo pensaba que uno se moría de vieja.

POETA: Un cocodrilo mientras devora un caballo, llora.

MUJER: ¡Mija! Mi esperanza ahora es que nos
encontremos (Canta).

Mañanita, mañanita, mañanita,

Que vienes junto a la aurora

Con tu brisa pura y fresca…

Entra la música final.

DEVOTA:  No los voy a olvidar. Tranquilos que no los vamos a dejar solos, aquí los cuidamos. Hay muchas que estamos haciendo esto por ustedes. No los vamos a olvidar. Esa plaga que siga haciendo sus cochinadas, esto va a tener que cambiar. Si es necesario, me llevan con ustedes  pero no voy a dejar de hacer lo que hago. A todos los tengo presentes siempre, Berta, Julián, Don Carlos, Pedro, Ulises, Bautista. A ninguno lo olvidamos, a ninguno.

FIN.

FICHA TÉCNICA

AUTOR: CREACIÓN COLECTIVA (NOHRA GONZÁLEZ, ALEXANDRA ESCOBAR, CÉSAR BADILLO)

ESTRENO:  15 DE MARZO DE 2013. SEDE DEL TEATRO LA CANDELARIA DE BOGOTÁ

ACTRICES Y ACTORES: NOHRA GONZÁLEZ REYES, ALEXANDRA ESCOBAR AILLÓN, CÉSAR BADILLO P. Y CESAR AMEZQUITA

ASESORÍA DRAMATURGICA: GRUPO DE TEATRO LA CANDELARIA Y FELIPE VERGARA

DISEÑO Y TRABAJO PLÁSTICO: MÓNICA BASTOS

MÚSICA: EDSON VELANDIA

VIDEOS: KAREN ROA

ENTRENAMIENTO CORPORAL: DIANA CASAS

FOTOS: CARLOS LEMA

MEZCLA SONORA: CÉSAR AMÉZQUITA

COSTURA: RUBIELA  VARGAS

TÉCNICO DE LUCES: CARLOS ROBLEDO

DIRECCIÓN GENERAL: CÉSAR BADILLO PÉREZ

 

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Autor entrada: Entreactos

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