Luz Estrada – Actriz

Luz Estrada – Actriz, Escritora, Productora y Presentadora.

Maestra en Arte Dramático Especialista en Dramaturgia de la Universidad de Antioquia

 

Tuve problemas en la escuela de teatro por mi incorregible inclinación a la comedia, yo todavía no sabía que padecía esa enfermedad y mis maestros no daban con el diagnóstico: “Eres muy superficial”… “La emociones tienen que venir de adentro”… “Tienes que ser más visceral”… me decían y yo, les juro, que dejaba todas mis vísceras, mis lágrimas y mis mocos en el escenario tratando de lograr una actuación que los conmoviera, pero sólo conseguía hacer reír.

Luego supe que se trataba de un problema de género… teatral: La tragedia y el drama son arte, la comedia… mmmmmm… es un género teatral y tan desprestigiado.  Claro, es entendible: hay tantas comedias basadas en el chiste fácil, sexual, sin ningún contenido, que no dejan nada ni al pensamiento, ni a la imaginación, “comedias de calzón” –como las llama una buena amiga mía- que no pasan de ser entretenimiento de la peor clase, porque para entretenerse se pone uno a organizar el closet o saca el perro a hacer popó y le sale gratis.   Claro ante éste paisaje tan desolador, mis pobres maestros sólo estaban tratando de guiarme por el camino teatral más decente posible –si es que puede existir algo así- para que fuera una verdadera “artista”, para que me respetaran en el medio y me invitaran a festivales.

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Pero había otro problemas de género… sexual (O social, ya no se sabe). El caso es que, para acabar de ajustar, la comedia -en su mayoría, para que no brinquen en sus sillas las feministas– es “cosa de hombres”. Si no me creen, hagamos cuentas: ¿Cuántas mujeres comediantes hay por cada hombre comediante?,  las proporciones son casi bíblicas y yo tengo una teoría al respecto (Es sólo una teoría personal, no está científicamente comprobada pero me suena lógica): uno de los motivos por los cuáles reímos de alguien es cuando dicha persona se encuentra, permanente o momentáneamente, por debajo de nuestro status, por ejemplo: uno no se ríe del Papa, el Papa es una figura de autoridad, está por encima de nuestro status… pero uno sí se ríe del Papa si éste tropieza, se le levanta la falda y vemos que usa los pantaloncillos del hombre araña: bajó de status; por lo tanto el actor cómico debe bajar su status para lograr la risa en el espectador… pero a las mujeres no les gusta bajarse de status porque les enseñaron que no era de señoritas: que había que andar derecha, que había que sentarse con las piernas cerradas, que había que hablar bajito, que había que reírse moderadamente… por eso a las mujeres no les gusta deformar ni su actitud, ni su cuerpo, ni su rostros, ni les gusta ponerse en ridículo… cosa que para los hombres no representa un problema; por eso las mujeres somos “menos cómicas”, aunque estamos aprendiendo a serlo porque, poco a poco, nos estamos liberando de prejuicios.

Pero no había nada que hacer: terminé siendo comediante porque… (Pueden leerlo cantando) en verdad soy un payaso, pero que le voy a hacer, uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser… Lo que pasan por alto los maestros trágicos y los entretenedores baratos es que la comedia no se inventó para brillar egos actorales, ni para sacarle billetes al espectador: la comedia es una cosa muy seria que nació de la imperiosa necesidad del pueblo de criticar su sociedad y de burlarse de sus tragedias, pues si no quién podría soportarlas… quizá por eso Colombia es uno de los países más risueños del mundo: porque también es uno de los más trágicos del mundo.

Qué rico y qué necesario es burlarse del político, del cura, del jefe, de la realeza, de nosotros mismos… qué fresquito se siente cuando alguien dice un chiste agudo, mordaz y ofensivo contra un candidato presidencial… La comedia bien escrita, bien hecha y bien producida no sólo es un arte: es un arma a la que muchos temen porque hace pensar.  Ésta es la experiencia que he tenido con las ya más de cien funciones de mi primera comedia teatral, EL HOMBRE REINA Y LA MUJER GOBIERNA, la cual es una comedia histórica que habla acerca del papel de los mal medidos “encantos femeninos” en la historia de la humanidad: la gente sale hablando del tema, se preguntan si será verdad o mentira, se genera discusión… en suma: ejercen como seres humanos su derecho a pensar, ese que día a día nos quieren quitar.  Por eso la comedia es un arte importante, hermoso y peligroso… peligroso para el ego de quien la hace, para el poder que subyuga los pueblos y para las mujeres con status.

Luz Estrada

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Autor entrada: Entreactos